En la segunda etapa debemos analizar las posibles oportunidades de diseño para resolver el problema, o alcanzar los objetivos propuestos. En esta fase en muy importante el desarrollo de un benchmark que nos entregue nuevas ideas o nos sirva de inspiración para nuestro proyecto. Mirar lo que los demás están haciendo, muchas veces impulsa nuestra creatividad a la resolución del problema de UX que queremos resolver.

En la tercera etapa ya podemos comenzar con la etapa de arquitectura de la información (organización taxonómica de los contenidos que irán en el sitio web) y a dibujar los primeros borradores de nuestros wireframes. Como muchos otros diseñadores UX, recomiendo trabajar los wireframes con papel y lápiz, pues así nuestros esfuerzos estarán focalizados en desarrollar un buen Wireframe sin las limitaciones propias de cualquier software de diseño. En esta etapa yo comienzo a trabajar en los llamados Moodboards que se trata de la incorporación de elementos visuales y hasta táctiles sobre un lienzo en blanco que entreguen una visión general sobre la estética que tendrá un determinado producto o marca. Me gusta hacerlo en esta fase, y lo recomiendo, pues nos ayudarán a tener un modelo general y mental del producto que estamos trabajando y al que queremos llegar.

Una vez terminados los wireframes dibujados a mano, me gusta traspasarlos (ahora si) a formato digital y agregarle todos los elementos que pude haber dejado antes “en el tintero”. La idea es desarrollar wireframes de altísima calidad en cuanto a la incorporacion de elementos de navegación y espacio de cada módulo, en esta etapa reviso también el tamaño de la tipgorafía para cada uno de los elementos presentes en mis wireframes.