Continuamente  vamos de una pantalla a otra. Somos capaces de utilizar nuestro celular mientras vemos televisión e incluso trabajar en nuestro computador personal.
Hace poco más de un año Facebook realizó un estudio en E.E.U.U. donde notaron que el 40% de las personas usa más de una pantalla para realizar una tarea en la popular red social.
Uno de los casos más cercanos y evidentes que tenemos de este escenario de uso es Netflix, y lo que sucede cuando estamos visualizando alguna película o serie y podemos reanudarla más tarde en otro dispositivo a partir del minuto en que dejamos de verla. Asimismo, y de manera secundaria, podemos acceder a nuestras listas, películas recientemente vistas y recomendaciones según nuestro consumo previo.

El desafío UX
Esta experiencia basada en sesiones de usuario y el aprovechamiento de cookies más data de usuario, desde el punto de vista tecnológico, ciertamente se presenta como un desafío para quienes nos dedicamos al diseño de productos digitales y UX. La invitación es  a diseñar los flujos de navegación teniendo en cuenta como eje principal en el continuo ir y venir del usuario entre un tipo de pantalla y otra. A esto debemos sumar en el contexto de uso en que cada uno de los dispositivos pueden ser usados: transporte público, la tranquilidad del hogar, oficina, por nombrar algunos casos.
De esta manera, el diseño responsivo se convierte en un tópico de diseño que irá mucho más allá de la visualización de contenidos para diferentes tamaños de pantalla y su adaptación, pues debe ser incorporado en una dinámica mucho más compleja que dará más protagonismo al usuario y sus diferentes escenarios.